Administración electrónica

Participación directa y encuestas participativas

La sociedad actual obliga a mantener unas estructuras de gobierno y de procedimientos legislativos y una separación de poderes como la que tenemos, pero hay que tener en cuenta que hablamos de un concepto de estado de hace 300 años en el que no era sencillo que cada ciudadano pudiera hacer oír su voz. Hoy la tecnología ha permitido precisamente eso y hay que dar cauces institucionales de participación a los ciudadanos en los estados, así como a los miembros de los partidos dentro de sus partidos o a los asociados en sus asociaciones.

Por muy preparados que se encuentren los dirigentes de estas organizaciones, la suma del conocimiento de sus miembros (que los eligieron) mejorará la toma de decisiones. Se podía hablar de una democracia del conocimiento a la que  la democracia representativa que conocemos hoy,  ha de darle paso ya.

Por eso la propuesta de encuestas participativas en las que se institucionaliza un órgano específico,  cuya única competencia sea preguntar a los ciudadanos (o asociados, o miembros de partidos, etc.) para que expresen su voluntad sobre unos temas determinados -aunque se deban excluir algunos- mejorará la calidad de la democracia y la toma de decisiones.

Esto supone una modificación del modelo de separación de poderes y no una ruptura del mismo porque aquí se ha de mantener el poder ejecutivo que sigue siendo hoy necesario para gobernar o llevar a cabo un programa de actuación a largo plazo y el poder legislativo que ha de elaborar las normas jurídicas que mantienen el estado de derecho que garantice los derechos y libertades de todos. Estos dos poderes del estado requieren una actuación planificada y a largo plazo, mientras que el nuevo poder “participativo”, “consultivo”, o como se le quiera llamar responde a cuestiones puntuales que se tienen que encajar en esa planificación que hacen los poderes tradicionales.

Además hay que tener en cuenta que la facilidad con que el ciudadano puede aportar ideas o participar supone que igualmente requiere una organización política de este poder ciudadano que tiene que discriminar los movimientos políticos y sociales que piden respuesta y que de pretender hacerse todo a la vez daría lugar a una situación inasumible.

Esto no supone eliminar los derechos constitucionales de petición, iniciativa legislativa popular, referéndum, etc. sino abrir un cauce adicional para mejorar la participación de los ciudadanos.

Encuestas participativas en los “Netstates”: Mejorar la democracia en red

“Año 2112 Netstates. Las redes sociales se convierten en Estados” es una obra de ficción sobre un futuro en el cual los estados no tienen territorio porque se han convertido en formas avanzadas de redes sociales.

Esta obra vio en la luz la primavera de 2012 y en Octubre de ese año se introdujo en la Universidad Complutense de Madrid merced a una ponencia presentada al Congreso “Libertades, Transparencia y política en Internet” titulada “El tránsito de las redes sociales hacía un nuevo concepto de estados aterritoriales” que fue finalmente publicada por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales como capítulo del libro “Libertad de Información en Internet: Amenazas y Garantías” dirigido por los profesores Loreto Corredoira y Lorenzo Cotino.

En Diciembre de 2013 una de las ideas principales del concepto de “Netstates”, las encuestas participativas ha sido reconocida por el Ayuntamiento de Zaragoza como proyecto de emprendimiento social de la Fundación Privacidad y Sociedad del Conocimiento para crear nuevas formas de participación de los ciudadanos en la vida de asociaciones o cualquier otra forma de entidad de base asociativa.

La idea clave es que la participación de los ciudadanos (o miembros de asociaciones, socios, etc.) mejora cualquier organización y es muy simple: La unión hace la fuerza.